Salud mental

La depresión

Todos atravesamos momentos difíciles, pensamientos tristes e instantes de infelicidad. Todos enfrentamos la pérdida de seres queridos o el final de relaciones importantes, algo que puede ser sumamente doloroso. Sin embargo, estas experiencias, aunque difíciles, no equivalen necesariamente a una depresión clínica.

La depresión es una enfermedad mental generalizada que puede surgir de forma repentina e inexplicable, sin importar lo bien que parezca ir la vida. Es mucho más que sentirse decaído durante unos días: es un trastorno grave que afecta el funcionamiento diario.

La depresión

Estadísticas sobre la depresión

  • El 4,4 % de la población mundial padece depresión.
  • 800.000 personas con depresión mueren por suicidio cada año.
  • Más del 7 % de las personas en EE. UU. experimenta depresión al menos una vez en su vida.
  • La prevalencia de la depresión aumentó un 18 % entre 2005 y 2015.
  • Las mujeres tienen más probabilidades de padecer depresión que los hombres (5,1 % frente a 3,6 %).

El estigma en torno a la depresión

En primer lugar, es fundamental comprender que la depresión es una enfermedad mental real y grave. Las personas que viven con depresión no están fingiendo, no son perezosas ni buscan llamar la atención. La depresión es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y puede poner en peligro la vida.

La depresión puede ser un síntoma de otra afección médica, o puede presentarse como una enfermedad independiente, conocida como trastorno depresivo mayor. A pesar de ser uno de los trastornos de salud mental más comunes, la depresión sigue estando muy estigmatizada. Muchas personas creen erróneamente que quienes tienen depresión solo necesitan “superarlo” o “pensar en positivo”. Esto no es cierto. La depresión no es algo que se pueda controlar solo con fuerza de voluntad.

La depresión no es una señal de debilidad ni de pereza. Es una afección médica que implica cambios en la química, el funcionamiento y la estructura del cerebro, a menudo influidos por factores ambientales o biológicos.

El tratamiento de la depresión varía. Algunas personas pueden necesitar antidepresivos, otras pueden beneficiarse de la terapia y algunas pueden requerir una combinación de ambos. En los casos graves, pueden ser necesarias otras intervenciones médicas.

Otro concepto erróneo común es que la depresión afecta principalmente a las mujeres. Si bien las mujeres suelen ser más abiertas respecto a sus sentimientos, los hombres también padecen depresión y corren un mayor riesgo de suicidio debido a las presiones sociales que los llevan a ocultar sus emociones.

Síntomas de la depresión

Según la American Psychiatric Association (APA), la depresión (trastorno depresivo mayor) es una “enfermedad médica común y grave” que afecta la forma en que una persona se siente, piensa y se comporta. Las personas con depresión pueden experimentar una serie de síntomas, entre ellos:

  • Tristeza y frustración persistentes
  • Pensamientos lentos o acelerados
  • Fatiga extrema y problemas de memoria
  • Pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban
  • Cambios de peso
  • Alteraciones del sueño (insomnio o dormir en exceso)
  • Pensamientos o conductas suicidas

Tipos de depresión

Trastorno depresivo persistente

Dura al menos dos años, con periodos alternos de depresión mayor y menor.

Depresión periparto

Ocurre antes o después del parto, provocando fatiga extrema y tristeza.

Depresión estacional

Ocurre durante los meses de invierno debido a la falta de luz solar, y a menudo provoca aislamiento social y aumento de peso.

Trastorno bipolar

Incluye episodios de depresión mayor.

Causas de la depresión

Genética
Los antecedentes familiares de depresión aumentan el riesgo.
Estructura cerebral
Desequilibrios de neurotransmisores.
Entorno sociocultural
Exposición a la violencia, el abandono y el estrés económico.
Rasgos de personalidad
Baja autoestima y falta de confianza.

En conclusión, la depresión es una afección grave, pero tratable. Comprender la realidad de la depresión y desafiar el estigma asociado a ella es fundamental para garantizar que quienes la padecen reciban el apoyo y la atención que necesitan. La depresión no hace que alguien sea un peor amigo, pareja o persona. Es importante hablar abiertamente sobre la depresión y ofrecer compasión y apoyo a quienes están sufriendo.

Historias de personas

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